MADRID
Errante en la Sombra

Los edificios más feos de Madrid

¿Queremos hablar de la mala arquitectura hecha con cariño y sentido de la responsabilidad? Me parece bien, es un gran tema, pero vamos en serio

El auditorio abandonado del Parque Juan Carlos I.
El auditorio abandonado del Parque Juan Carlos I.JAVI MARTÍNEZ
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A veces me encuentro en internet con vínculos a artículos que se anuncian como «Los 10 edificios más feos de Madrid». Y a veces pico, aunque sé que terminaré de mal humor porque la selección me parecerá mal, porque faltarán cosas y, en cambio, saldrán edificios estupendos, nombrados no sé por qué, quizá porque al editor le devuelvan el placer de tener seis años y decir «coño». En el último ejemplo que vi estaba la sede de CCOO de Javier Carvajal de la calle Caracas y ¿qué decir? Seguro que, tras The Brutalist, la misma web hará un artículo sobre «10 tesoros brutalistas de Madrid que no conoces» y seguro que sacará la sede de CCOO. Y será otra nadería periodística. Coño, joder.

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En el fondo, el verdadero motivo para enfadarse con las listas de «lo peor de Madrid» es ese, es el periodismo rutinario y la renuncia a abordar un poco en serio el tema de la arquitectura que fracasa. ¿Queremos hablar de la mala arquitectura? ¿De la mala arquitectura hecha con cariño y con sentido de la responsabilidad? Me parece bien, es un gran tema. No llegaremos a nada definitivo porque ahí se mezclan criterios contradictorios y relativos, pero algo sacaremos que merezca la pena más que esas listas del estilo de «los tíos mas feos de mi clase de segundo».

Primera pregunta: ¿qué hace que una arquitectura funcione mal? El domingo di un paseo por el Parque Juan Carlos I y me acordé de que mi abuela Mercedes me llevó a estrenarlo en 1992, cuando se hablaba del «nuevo Retiro». Si esa es la medida, está claro que el Parque Juan Carlos I no está a la altura y se me ocurre pensar que el problema es la demasiada arquitectura. Las barandillas son demasiado pesadas, las esculturas son demasiado potentes, los recorridos son demasiado geométricos y el auditorio abandonado parece cargar con ese pecado de la demasiada arquitectura. Sé que en El Retiro también hay muchísima arquitectura, pero no diría que compita con la arboleda. Quizá sea por la historia que ennoblece todo, no lo sé. Pero ojo: el Juan Carlos I está lleno de vecinos que lo usan con alegría. También mi paseo fue grato. ¿Es esa una arquitectura que funciona mal?

Segunda pregunta: ¿cuánto importa la mala arquitectura? Al lado de mi casa, en Infanta Mercedes, hay un edificio de viviendas que espero ver un día en las listas de «lo más feo de Madrid». Hasta la arrocería del bajo me parece detestable, no sé por qué. Pero hay algo interesante en su caso: el edificio está en una calle de ensanche que, en su densidad, absorbe el mal ángel. El cacharro de Infanta Mercedes solo es un poco de ruido que en realidad no molesta si no nos fijamos en él. Siempre habrá mala arquitectura así, pero no será nada tan grave mientras la ciudad la relativice.